miércoles, 28 de octubre de 2026

Capitulo 23





 Emilia  toma el volante muy alterada sin dejar de pensar en que hizo el amor con su amado. Se mira la cicatriz de la muñeca:

--él tenía la cicatriz de nuestra boda. Fui suya, fui suya, su sangre está dentro de mi. Es él.. es él...pero ¿porque no me reconoció?¡Porque me trató así. Era como si no me hubiera visto nunca¡


Alberto no sabe lo que le pasa y es que algo dentro de él le dice que no debe dejar escapar a esa mujer. Emilia  se va y Alberto siente una gran angustia. Va hacia ella aunque su amigo gitano le pide que no lo haga. Emilia  sale del campamento lentamente. Alberto se acerca a ella. Se miran, sus miradas se penetran. Se miran con ojos llorosos. Emilia  para el coche y Alberto, desconcertado, huye al campamento. Emilia  se va triste.

--¡esto es una locura, esto no puede ser¡¡pero no lo soñé. Es Alberto e hicimos el amor¡

Emilia  necesita que alguien le dé una explicación conduce hacia su ciudad muy alterada.


Alberto mira a la mujer como se aleja sofocado. Su amigo está con él. Le pone la mano en los hombros.

--¿qué es lo me pasa, porque siento que debí ir con ella?

--¡No sabes quien es ella y no es solo tú, podrías exponer a todo nuestros hermanos, a todos les ha puesto muy nervioso que esa te reconociera, no sabemos nada de ella ni de ti... nosotros nos vamos¡

Alberto lo mira como un animal indefenso:

--¿me abandonáis?

-No, claro que no. Tú eres nuestro hermano y si decides seguirnos pues siempre tendrás tu lugar entre nosotros.

Alberto mira a su amigo y luego mira hacia donde desapareció entre el polvo el coche de Emilia . Está indeciso.




En el pueblo de Alberto, Manina pone flores en la tumba de su marido y su hijo. Acaricia la lápida con tristeza. Les habla a sus muertos.

--si no fuera por Emilia  me hubiera quedado tan sola, ella ha sido una hija para mi.

Emilia  espera a la mujer en su casa. Está muy angustiada. Manina al llegar a su casa se sorprende al verla tan nerviosa.

--¡está vivo, Alberto está vivo¡ --balbucea la joven.

Manina queda como en shock:

--¡¡pero hija, ¿como me dices esto?¡

--¡era uno de los gitanos del campamento en el que fui¡¡era él¡¡

Manina se lleva las manos al pecho:

--¡hija, eso no puede ser. Hay gente que se parece¡

Emilia  está muy alterada:

--¡no, no¡¡es él, no sé porque él hizo como si no me conociera pero es él, es él¡¡¡tiene una cicatriz como la mía¡ --dice mostrando su muñeca.

--¡esta cicatriz es común entre nuestra gente¡

Emilia  se pone muy nerviosa por no contar con el apoyo de la gitana.

--¡no puede ser que usted no me crea o ¿¡es que usted lo sabia?¡

--¿¡cómo me dices eso?¡¡yo sé lo que tú has sufrido por mi hijo durante años, jamás te habría hecho una cosa así¡¡no puede ser, no puede ser¡

--¡¡es él, es su voz, su piel... conozco su cuerpo... hicimos el amor muchas veces, tiene muchas marcas... tiene sus marcas de nacimiento¡

--¿pero estás segura?

--sí. Hicimos el amor y fue como antes. Es él.

--¿pero qué te dijo?

--nada, nada... es como si no me conociera.

--¿y porque no te dijo nada?

--¡No lo sé, por eso necesito que usted vaya conmigo, a ver si en mi cara es capaz de negar quien es¡

Ambas está muy alteradas.


El corazón de Emilia  y Manina late con más fuerza que nunca a medida que se acercan al campamento. A las dos se le cae el mundo encima cuando ven que los gitanos se fueron. Emilia  cae al suelo de rodillas.

--¿¿por qué?¡porque?¡¡aún no se tenían que ir, aún no se tenían que ir¡¡

Manina, que se había llenado de esperanzas, está destrozada pero procura hacerse la fuerte. 

--venga, vamonos, ya no tenemos que hacer nada aquí.

--¡Yo no sé lo que pasa, pero Alberto está vivo y yo lo voy a encontrar... lo voy a encontrar¡ –dice Emilia.


Semanas después... Manina va a ver a Emilia  en su casa, en esa casa en la que vivió sus últimas horas con Alberto. Manina está resignada pero Emilia  está muy alterada.

--¿Aún sigues con eso? debes olvidarlo.

--¡no puede ser que usted no crea en mi pero yo le voy a demostrar que sí es cierto lo que le digo pero para empezar tenemos que exhumar el cadáver de Alberto¡ --Emilia .

--¡no hija eso sí que no... Alberto no está vivo, sino ¿por qué no está aquí?

--¡todo estuvo muy raro, el accidente era provocado seguro que querían matarme a mi y luego la desaparición de Carmen  y Tomás... nadie ha sabido nada de él y luego ¿se acuerda de la extraña manera en la que apareció Carmen  asesinada junto a ese hombre que era un criminal que a la vez ella había matado?¿Y porque llevaba una cicatriz como la mía?

--si pero eso no tiene nada que ver nada.

--¡no voy a descansar hasta saber la verdad. Alberto está vivo y lo voy a buscar hasta debajo de las piedras si es preciso¡

Manina cree que la joven está enloqueciendo del dolor. Emilia  se marea y Manina la sostiene entre sus brazos:

--tienes que ir al médico, hija, últimamente te encuentras bastante mal.

Emilia  la mira con la cara iluminada, se toca el vientre:

--creo que estoy embarazada, espero un hijo de Alberto... –dice ilusionada.

Manina se santigua muy angustiada.


Meses después... Emilia  está en el hospital con un pequeño bebé en brazos.

--es un milagro, es un milagro. Alberto. Mi pequeño Alberto–dice Emilia llorando mirando a su hijo.

--es como si mi Alberto hubiera nacido de nuevo --dice Manina emocionada.

La feliz madre besa la cabecita de su bebé con cuidado. Su madre y Manina están con ella. La madre de Emilia está preocupada:

--tu padre viene de camino, que no lo sepa, que no sepa que ese bebé es de un gitano, que no sepa que crees que es ese gitano.

Emilia ni la escucha, mira a su hijo con amor y dice:

--¡mi hijo es hijo de Alberto, él está vivo, está vivo¡¡

Emilia  mira a Manina y dice:

--¡mi hijo es su nieto, es su nieto¡¡¡¿es que no me cree?

Manina acaricia la cabeza del pequeño emocionada y dice:

--sí, claro que te creo. Tiene sus ojos yo sentí que era mi nieto desde el primer momento que vi a tu hijo. No sé cómo pero mi Alberto está vivo. Lo vamos a encontrar. Haremos lo que sea.

Las dos están muy emocionadas y la madre de Emilia las mira como si estuvieran locas.


Justo en ese mismo momento, la caravana de unos gitanos se dirige a esa ciudad, a Mataró , la ciudad de Emilia y donde se conocieron Emilia  y Alberto. Alberto está muy nervioso desde que entró a esa ciudad. 

--¿qué te pasa? –le pregunta su amigo.

Alberto mira esa ciudad con un nudo en la garganta.

--No lo sé, no lo sé.

Tiene miedo de decir que cree que él ha estado ahí por miedo a que se regresen. Siente que tiene que seguir a su corazón y su corazón le dice que ese es su lugar. El destino los lleva al descampado que hay detrás del instituto en el que estudió la pareja. Los gitanos se disponen a montar su campamento en el mismo lugar en el que Alberto perdió la virginidad. Alberto se sienta en el suelo, huele esa tierra. Los recuerdos se agolpan en su mente. Siente un fuerte dolor de cabeza y como una tormenta van apareciendo todos los recuerdos de su romance con Emilia . Se le desencaja el rostro.

--¡era ella, era ella... ahora lo entiendo todo¡ --dice pensando en esa mujer que vio meses antes.

Alberto está muy alterado y dice que se quiere ir, todos creen que se volvió loco.


Manina está en su casa. Alguien llama y va a abrir, casi se desmaya al encontrarse cara a cara con su hijo. Alberto la abraza llorando. Manina llora.

--¡hijo, estás vivo... ¡es verdad que está vivo¡

Alberto está muy alterado:

--¡Emilia , ¿¡donde está Emilia ?¡

Manina lo acaricia desconcertada:

--¡es cierto que estás vivo... cuando Emilia  me lo dijo que no la creí pero te fuimos a buscar pero ya no estabas... ¡estás vivo, hijo¡¡Pero como ¿¡que pasó?

--¿¿dónde está ella?¡¿dónde está? ¿Sigue viviendo donde su bisabuela? He ido pero nadie me ha abierto¡¡tengo que verla, ella debe creer que soy de lo peor¡

Manina mira a su hijo emocionada:

--yo te voy a llevar con ella.

Alberto siente un volcán en su interior, hay tantas cosas que tiene que decir. Su madre lo lleva al hospital de la ciudad sin que él entienda nada. Se angustia.

--¿qué le pasó a Emilia ?¿qué le pasó?

Manina sonríe pero no dice nada.










Emilia  está en su cama con su recién nacido. Alberto entra en ese momento y mira la escena conmocionado.

--¡Alberto... viniste, viniste¡¡

Alberto la mira como en shock:

--no esperaba verte así –dice triste.

Emilia  lo mira emocionada:

--acercate... es nuestro hijo... no lo dudes... nunca ha habido un hombre después de ti.

Alberto se acerca a ellos. Mira a la mujer enamorado y al pequeño con cariño:

--no lo había dudado... te amo, yo...

--No digas nada.

La pareja se besa. Luego él mira a su hijo con cariño:

--¿puedo... ?–pregunta nervioso.

Con mucho cuidado, Emilia  pone el bebé en brazos de su amado:

--se llama Alberto, por ti... creí que lo tendría que criar sola..

Alberto llora al tener a sus hijo en brazos. Manina está con ellos.

--pero hijo, ¿qué pasó?

--No sé, tuve un accidente, perdí la memoria. Sólo Carmen estaba conmigo y la mataron pero ahora no mamá, no quiero hablar de eso, ahora quiero estar a solas con mi mujer y mi hijo.

Alberto y Emilia  no dejan de mirarse enamorados. Manina los deja solos. Alberto se sienta en la cama al lado de ella y con el bebé en brazos:

--eres mi mujer, unimos nuestras sangres.

Ella lo mira enamorada:

--hasta la muerte.

--¿me amas?

Ella lo acaricia:

--claro que sí, siempre te amo y más ahora que he llevado a tu hijo en mi vientre.

--pero yo ya no podría vivir como antes... soy gitano, me gusta la vida errante, ver el cielo y las estrellas, sentirme libre... No quiero dejar esa vida...

--no tienes que hacerlo, no tienes que hacerlo.Yo te seguiré donde me lleves, yo y nuestro hijo iremos contigo siempre.

Los dos se miran entre lágrimas y se besan.

--te amo, te amo –susurran los dos.


Días después... se celebra una gran fiesta gitana en el campamento gitano en el mismo lugar en el que Emilia  y Alberto hicieron el amor tantas veces años atrás. Emilia  y Alberto están en un altar se celebra su boda. Manina está con su nieto en brazos.

--hermanos gitanos, estamos hoy celebrando la unión en matrimonio de nuestro hermano Alberto y de nuestra hermana Emilia . Oye hermano este pan, símbolo de prosperidad, así como este vino, símbolo de vida y de esta sal, símbolo de pureza, nosotros lo ofrecemos hoy a ti hermano Alberto y a ti hermana Emilia ...

La pareja come un poco de pan. Todos los gitanos alzan los brazos en señal de que ya son marido y mujer. Alberto agarra a su amada con pasión y la besa. Luego bebe vino y comienza una gran fiesta. Todos bailan y celebran. A pesar de no estar acompañada de sus padres, Emilia  está feliz por haber encontrado una verdadera familia, baila para su amado que la mira seductor. Tras recibir felicitaciones de todos entre baile y baile, Alberto agarra a su hijo en brazos y abraza a Emilia .

--que linda te ves de gitana, bailas como si lo hubieras hecho siempre.

--soy gitana, no sólo porque uní mi sangre con la tuya sino porque llevé a tu hijo en mi vientre.

Los dos se miran, se sonríen y se besan entre los festejos de su pueblo.

FIN









(Manina y José no se pierden la boda)
(Alberto con su hermano gitano por diez años y su primo)


Capitulo 22

 



Alberto está hablando con uno de los gitanos más jóvenes.

--me siento un inútil.

El otro lo mira con compasión:

--tu mujer te quiere mucho, tuvisteis un terrible accidente, fue una suerte que nos encontrarais.

--pero es tan duro no saber nada de mi. No tengo recuerdos...¿qué sabes tu?

--pues nada y no te agobies, tú recuperate, ya verás como la memoria vuelve enseguida.


Carmen  se enfrenta a su cómplice:

--¡quiero dinero, quiero dinero a cambio de no contar lo que tú sabes¡

Carmen  se lo lleva a un apartado. Nadie los ve.

--¡tú no me puedes pedir dinero, no tengo¡

--He conocido un tipo, busca jóvenes para alegrar a los hombres y yo pensé en ti.

–!¿quieres que sea prostituta¡?

--¡yo quiero que hagas lo mismo que ahora pero cobrando¡

--¡ni loca, yo tengo marido¡

--¡pues tendrás que engañarlo o diré la verdad¡

--¡no voy a permitir que me estropees las cosas justo ahora que voy a ser feliz¡

El tipo la agarra del brazo:

--¡pues él te tendrá que compartir con otros hombres¡

Ella se niega, él saca una pistola y dice:

--¡me van a pagar mucho por ti y me lo debes¡

Carmen  es más rápida de él y le clava un puñal en todo le pecho. Él cae al suelo agonizando. Ella lo mira con rabia:

--¡muere de una vez, no vas a estropear mis planes¡

Ella le quiere rematar pero él, que tiene la pistola en la mano, la dispara.



El ruido del disparo alerta a todos los gitanos, llegan hasta el lugar de los hechos. Tanto Carmen  como su cómplice están muertos. Todos están consternado. Alberto cae de rodillas llorando a su esposa:

--¿¡que pasó?¿qué pasó?¡ Si no te tengo a ti, ahora que hago, tú eras la única que sabías mi verdad.

Los gitanos se preguntan que harán. Ninguno quiere cuentas con la policia. Quieren dejar a Alberto a su suerte pero el otro chico que se ha hecho amigo de él dice:

--él es uno de nosotros y no lo podemos abandonar. La mujer siempre nos dijo que solo se tenían el uno al otro.

El dolor de Alberto los conmueve. El más anciano dice:

--Es el hombre que os encontró... –dice mirando al cómplice de Carmen -- el uno ha matado al otro, tu mujer andaba en malos pasos, yo creo que huía de algo,lo mejor será que nos marchemos y ya se las arreglará la policía, total a los muertos no los podemos ayudar.

Alberto los mira a todos como un animal herido. Su amigo lo abraza por los hombros y dice:

--tú vienes con nosotros ¿verdad?...

Los otros gitanos aceptan. Alberto se lo agradece y seguidamente se preparan para dejar el campamento.



10 años después...

Emilia  es asistenta social y se ha especializado en los asuntos de los gitanos. Se encarga de vigilar que nadie pise sus derechos y ofrece su ayuda cuando los quieren echar de su campamento. Precisamente por eso se acerca a un pequeño pueblo al norte del país. Sin hacer caso a la orden de desalojo que pesa sobre ellos, los gitanos festejan. Alberto está hablando con su amigo.

--10 años, han pasado 10 años y aún no sé quien soy. No sé de donde vengo.

--en estos años he aprendido a quererte como un hermano. No debes preocuparte, debes vivir al margen de recordar tu pasado o no, lo que sí sabes es que eres un hombre libre, aquí hay muchas jóvenes que están locas por ti. Llevas muchos años solo, ¿no crees que deberías casarte?

Alberto se acaricia la cicatriz con amargura:

--a pesar de los años que han pasado siento que no soy libre, que tengo ataduras de amor. Es como si mi amor fuera más allá de la muerte. Siento que no puedo amar a otra mujer porque ya estoy enamorado.

--pero eso no puede ser, tu esposa está muerta.

--Lo sé, lo sé –dice el gitano mirando la horizonte triste.






Emilia  se acerca en su coche. Se ve tranquila pero hay amargura en su mirada. Su muñeca deja ver la cicatriz que le dejó su boda con Alberto.

--te llevo en mi sangre amor mío... jamás te podré olvidar. ¡10 años, 10 años sin ti y te sigo amando, es como si no estuvieras muerto. jamás podré estar con otro.jamás volveré a amar.


Los gitanos se sobresaltan al ver el coche de Emilia  acercarse a su campamento.

--otra vez esa gente, no descansarán hasta que nos vayamos.

Alberto se levanta:

--¡yo hablaré con esa persona, le diré que nos deje en paz, ya les dijimos que sólo estaríamos aquí unos días¡


Alberto se abre paso entre la gente, Emilia  es recibida bruscamente pero ella aclara que lo que quiere es ayudarlos no echarlos. Alberto no la cree:

--¡aquí no molestamos a nadie pero no se preocupe que nuestra vida es ir de un lugar a otro¡

Emilia  se estremece a escuchar la voz de su amado. Alberto se acerca y ella no da crédito a lo que ve. Y diciendo “¡Alberto¡” se desmaya para sorpresa de todos.


Emilia  recupera el conocimiento en una de las barracas. Se incorpora sobresaltada. Habla a las mujeres que están con ella.

--él es Alberto¿qué hace aquí?¿qué es todo esto?

Alberto está muy alterado fuera de la barraca. Su amigo trata de calmarlo.

--¡¡tengo que hablar con ella, ella me conoce¡¡

--¡no, no debes hacer eso, hay gente que se parece y no tiene nada que ver¡

--¡me llamó Alberto, es lógico que me conoce, además algo dentro de mi me dice que esa mujer tiene algo que ver en mi vida¡

--¡no, no puede ser¡¡te puede conocer pero ya está, además no sabemos cuán implicado estabas en lo que pudo haber hecho tu esposa y después de cómo huimos. No Alberto, no te puedes fiar de ella.

Alberto entra en la barraca a pesar que su amigo le pide que no lo haga. Alberto y Emilia  se miran y se estremecen. Sus corazones laten fuertemente.












Aunque Alberto no la ha reconocido si lo ha hecho su sangre. Le pide a todas las mujeres que lo dejan solas con la recién llegada. Emilia  y Alberto se miran, salen chispas de sus ojos. Él la mira con emoción pero hay agresividad en su mirada. Con una ansiedad que asusta pregunta

--¿usted me conoce?

Ella lo mira consternada. No sabe si es real o una aparición. Él le ve la cicatriz en la muñeca. Le agarra el brazo con rabia. No sabe porque pero siente celos al creerla unida a otro gitano. La mira con fuerza.

--¡usted es la mujer de un gitano¡

Emilia  no sabe que decirle, lo acaricia en el rostro para darse cuenta que sí es real. Sus pieles se reconocen al instante, sus labios se acercan y ella lo besa. Los une una fuerza que ninguno de los dos puede controlar. El gitano la hace suya con una pasión agresiva. Los dos gritan como animales en celo. Después de descarga, Alberto se levanta totalmente desnudo y se empieza a vestir aturdido. No entiende porque se ha acostado con una mujer a la que acaba de conocer, porque ella lo permitió y es más porque su corazón le está diciendo que la conoce. Emilia  mira a Alberto aunque confusa, está segura que ha recuperado la felicidad. La dura mirada de Alberto mientras este se abrocha los pantalones la desconcierta. Él no sabe si debe fiarse de esa recién llegada o no, si lo quiere lastimar así que prefiere tratarla con dureza aunque dentro de él algo le dice que no debe tratarla así. Aunque sus ojos reflejan amor, ternura sus palabras son duras:

--¿¡a que espera vístase?¡

--pero yo... –pregunta ella triste por la dureza de su amado.

--¡pues si esto es lo que vino a buscar pues ya lo tuvo... ahora fuera y no vuelva¡

--¿por qué me tratas así después de lo que pasó entre nosotros?

--¿y que pasó? ¡Supongo que esto hace usted siempre, debe ser una de esas mujeres que quieren ver satisfechas sus fantasias con un gitano sin consecuencias¡

Emilia  lo bofetea:

--¡creí que te conocía pero ya veo que no¡

él la mira con rabia, la agarra del cuello:

--¡Porque siento estas cosas por ti, no, no... que se vaya, que se vaya¡–dice para sí.

La deja con gana de otro beso y se va. Ella lo mira decepcionada. Antes de salir se gira y dice:

--¡si eres la esposa de un gitano te desprecio aún más porque no respetas a tu marido y por tu culpa yo he ofendido a un hermano¡

Ella lo mira llorosa. A él la conmueve pero se mantiene duro:

--¡Si no querías esto no haberme provocado mirándome de esa manera, ofreciéndome tus labios, yo soy gitano, tengo sangre en las venas,. deberías saberlo. Tú me sacaste fiesta y yo te respondí como lo haría un hombre¡

él se va dejándola deshecha. El guapo gitano está muy atormentado:

--¡¡Mi alma está ardiendo... ¿qué me pasa con esa mujer?¡

Su amigo se le acerca:

--¡nos tienes a todos desconcertados¡¡es la primera vez que estás con una mujer, nunca habías hecho algo así y con una desconocida¡

--¡lo sé, lo sé... pero es que no sé que me pasa con ella¡ --dice alterado.

--¡¿que te dijo?¡

--nada.

--¡pues no te conoce... ¡¡es solo una cualquiera¡¡

--¡sí, sí... sólo es una ramera. Sólo se entiende así que se haya acostado conmigo sin preguntarme¡

Pensar que esa mujer que tanto lo ha impresionado no es más que una prostituta le duele. Alberto no deja de mirar la puerta lloroso, esa mujer le desconcierta.

--No debes volver a verla, no sabes si es buena o mala, lo mejor será que nos vayamos todos lo antes que podamos no sea que esa mujer nos vaya a meter en problemas.

Alberto se va con su amigo aunque no deja de girarse. Ve como se va Emilia  y aunque le nace ir hacia ella mira hacia el frente y hace como si no le importara. Emilia  entra en el coche muy alterada y con un sabor agridulce en los labios.









Capitulo 23

  Emilia  toma el volante muy alterada sin dejar de pensar en que hizo el amor con su amado. Se mira la cicatriz de la muñeca: --él tenía la...