Alberto y Jose llegan a casa del primero y Jose explica a sus tíos lo que ha pasado.
--¡si vieras el espectáculo que ha dado gritando que ama a Emilia y todo delante de Carmen ¡ --Jose.
--¡no tienes vergüenza, hijo¡ --Bernal.
--¡Y qué hacían ellos ahí?¡¡seguro que ya la querían molestar¡ --reclama Alberto.
–!Carmen está en su derecho de defender lo que es suyo¡¡ --Bernal.
--¡¡perdona pero yo no soy de Carmen si tengo alguna propietaria esta es sin duda Emilia ¡
Bernal levanta la mano para abofetear a su hijo.
--¡Bernal es tu hijo¡ --grita la mujer con desesperación.
Bernal baja la mano aunque Alberto se enfrenta a su padre.
--¡pegame, arrancame la piel a tiras pero ni aún así arrancarás de mi alma el amor que siento por Emilia porque ni muerto dejaré de amarla¡
Ahora Bernal no lo duda y es rápido, nada lo detiene. Abofetea a su hijo con furia. Manina llora. Alberto mira a su padre lloroso.
--¡la amo, ¿es tan difícil de entender que la ame?¡ --dice lloroso.
Con rabia Bernal dice:
--¡en mi familia nunca nadie se ha unido a una paya por algo más serio que el simple placer de la carne y tú no vas a ser el primero¡
--¡pues no sé como lo vas a evitar papá porque la amo, Emilia está metida en mi alma y ahí se va a quedar¡
--¿¡de quien has aprendido a ser tan descarado?¡¡cómo puedes decir que la amas si te has acostado con otra y no sólo eso, has deshonrado a una gitana¡ --Bernal.
--¡pero es que estaba borracho, no sabía lo que hacía y ella sí¡
--¡eso no es excusa... tú eres hombre y nadie va a creer que una niña tan dulce e inocente como Carmen se te regaló¡¡la única regalada es la tal Emilia que es una cualquiera y si la dejas tú pues ya encontrará a otro, en cambio Carmen quedará marcada para siempre, si tu no le cumples será despreciada por todos los hombres de nuestra raza¡¡¡no puede ser que traiciones a tu sangre por una paya que es una zorra como todas las de esa raza¡
--¡no te permito que hables así de la mujer que amo¡ --Alberto.
--¡el que no te va a permitir voy a ser yo, no te voy a permitir que enlodes nuestra raza... tienes un compromiso con Carmen y lo tendrás que cumplir¡ --Bernal,.
Llorando de rabia Alberto dice:
--¡no papá, no le voy a cumplir¡¡yo estaba borracho,, Carmen también tiene que asumir su culpa, no es justo que yo tenga que cargar con ella por un error que es más culpa de ella que mía porque ella sí sabía lo que hacía¡
Bernal lo quiere volver a abofetear mientras Jose insulta a su primo. Manina se pone entre padre e hijo intentando poner paz.
--¡por favor, sois padre e hijo, no os podeis tratar de esa manera¡ --manina.
--¡pues dile que no falte al respeto a mi novia, a Emilia ¡
Bernal iba a protestar pero Manina le pide que se calle.
--¡ahora soy yo la que va a hablar. Se acabaron los gritos, las cosas se van a hacer pacíficamente –dice mirando a su marido y a su hijo—Mira hijo yo le tengo mucho cariño a Emilia y lamento lo que está pasando pero te has portado como un cerdo con ella y con Carmen y el culpable eres tú porque Carmen hizo mal pero ella te ama a ti y es libre pero tú traicionaste a la mujer que dices amar, además ¿no entiendes que los padres de Carmen son capaz de cualquier cosa si no te casas con su hija? tu sabes como somos los gitanos cuando se nos hace una afrenta... bastante lo hemos controlado ya¡
--¿¡que me va a hacer?¡¿me va a matar? ¡ -grita destrozado-- ¡¡que lo haga, me hará un favor, sólo así dejaré de sufrir porque yo no quiero vivir sin Emilia , estar muerto es mucho mejor que estar sin ella y lo digo desde hoy: ¡voy a luchar con todas mis fuerzas por que Emilia me perdona y no pienso dejarme presionar... si pierdo la vida por amar a Emilia almenos habré muerto luchando por la mujer que ama, mi vida es de ella así que si ella no la quiere pues no me importa morir¡
Manina lo mira muy angustiada, quiere que entre en razón pero Alberto se va a su habitación y Bernal prohíbe a su esposa que siga a su hijo.
--¡ya entrará en razón, cuando vea que si no le cumple a Carmen se va quedar en la calle ya verás lo poco que le dura su supuesto amor por esa cualquiera¡
Manina está muy angustiada:
--¡yo no quiero que a mi hijo le pase nada malo¡
--Tranquila, tía. Emilia está muy dolida, no lo voy a perdonar de todas formas yo voy a hablar con ella, me voy asegurar que no lo perdone –Jose.
Está oscureciendo, Doña Casimira y Emilia están viendo la tele. La joven está tumbada ya que el corsé le dificulta estar sentada. Oyen música de la calle
--¡una serenata, no sabía que a los chicos de hoy en día se les ocurría aún estas cosas...¡¡que romántico, para quien será?!por qué aquí no hay jovencitas¡¡
la anciana se levanta para ver a quien va dirigida. Emilia está ilusionada, aunque no lo quiere reconocer en el fondo de su alma tiene esperanzas que sea para ella, quiere que sea Alberto. Se le hiela la sangre al oír que sí es para ella.
--¡es para ti, hija, es para ti¡¡se han parado en la puerta¡¡te han traído serenata¡
--¡¡Alberto, Alberto¡ --grita la joven con desesperación.
Al intentar levantarse se cae al suelo. La anciana se asusta, la ayuda a levantarse y le da sus muletas.
--¿te has hecho daño?
--no yayita, ¿cómo quieres que me haga daño con este aparato?
Emilia solo piensa en ir a la puerta para estar con su amado.
--¿¡pero que hago?¡me traicionó, que sufra un poco¡
--el pobre debe estar escondido porque no lo vi¡
Emilia se asoma a la ventana con cuidado.
Alberto está llegando en autocar al pueblo de la joven. Lleva una sencilla rosa.
--le suplicaré, haré lo que sea pero Emilia me va a perdonar, me va a perdonar.
Baja ilusionado y se dirige a casa de Emilia .
La joven se ha quedado de piedra al ver que es Tomás quien le ha mandado serenata. El amigo de Alberto la mira fijamente. Sonríe con una falsa ternura:
--ya caíste, ya caiste... esta noche vas a pasar por mis brazos... vas a probar lo que es un hombre de verdad –se dice mientras se muestra dulce.
Emilia no da crédito a lo que es. Se dispone a bajar para saber lo que pasa.
--¡Tomás me tiene que dar una explicación, esto tiene que ser un error¡
--¡que serenata tan bonita... ya vas a perdonar a tu novio¡?
--¡Abuela, no es mi novio quien me la trajo¡
--¿cómo que no?
Emilia no tiene ganas de dar explicaciones y baja lo más rápido que le permiten sus muletas. Se encuentra cara a cara con Tomás.
--¿¡que es esto?¡
--¿no te gustó?
--¿vienes de parte de Alberto? –pregunta esperanzada.
Él le agarra de la mano y dice:
--¡no Emilia , Alberto no te quiere, él está feliz con su compromiso con Carmen , sólo te quiere para la cama... estoy seguro que si no lo ha hecho te va a proponer que seas su amante, os quiere a las dos¡
Emilia se suelta dolida. Se traga el llanto, él le acaricia las lágrimas:
--Alberto es casi un niño, no merece que llores por él. Tú mereces un hombre de verdad, alguien como yo, yo sí te daría tu lugar, yo no te quiero solo para pasar el rato... ¡yo estoy enamorado de ti¡¡yo me casaría contigo ahora mismo¡
Emilia se ha quedado como en shock. Todo es muy rápido, Tomás la besa en la boca. Es un beso que ella esperaba y no responde. Alberto gira la esquina en ese momento y malinterpreta la escena. Se le desencaja el rostro. Aunque Emilia abofetea en seguida a Tomás Alberto no lo ve ya que se va corriendo y llorando de rabia. No quiere enfrentar a ninguno de los dos.
--¡son amantes, se entienden, por eso Tomás me puso a Carmen en el camino pero no les voy a dar el gusto. De cara a todos yo fui el que ofendí pues por mi nadie va a saber de la traición de esos dos¡
Alberto llora sangre. Corre mucho justo al llegar a la pared del bus se siente mal. Vomita y llora como un loco.
Tomás no deja de intentar seducir a Emilia y desea entrar en la casa con ella. Ella está furiosa.
--te he traído serenata, no me puedes despreciar ahora...
--¡no me vuelvas a tocar¡
--pues es lo mínimo que me merezco¡¡dame una oportunidad... te juro que yo no soy como Alberto¡
--¡no eres peor, yo te conozco, tengo referencias muy directas¡
--¡Alfonsina es una guarra, fue ella la que se me regaló¡¡contigo sería diferente.
--¡basta ya, vete y no vuelva, no quiero saber nada de los hombres y mucho menos de los que tenga que ver con Alberto¡
--¡no nos puedes poner a todos en el mismo saco, además yo soy muy diferente a él¡
--¡eso no se lo cree nadie, pero me da igual... dejame en paz¡
Emilia se mete en la casa y le tira la puerta en las narices. Tomás mira la puerta con rabia.
--¡vas a caer como me llamo tomás que vas a caer¡
Emilia llora en brazos de su bisabuela.
--¡no me quiere, Alberto no me quiere¡
La anciana la acaricia:
--claro que sí pero si lo quieres ver porque no lo buscas tú.
--¡no, no¡ --dice secándose las lágrimas—él tiene un compromiso con otra mujer, yo lo tengo que olvidar.
Carmen abre la puerta de su casa y se sorprende al ver llegar a Alberto. No ha bebido pero está borracho de odio. Necesita descargar su furia. Lleno de rencor y dolor dice:
--¡acepto el compromiso, seremos novios¡
Carmen no da crédito a lo que oye.
--ven pasa, mis padres no están,
ella se lo lleva a su dormitorio. Es justo lo que quería Alberto, lo que necesitaba. Con una violencia que casi parece que la vaya a matar Alberto se tira encima de la joven y le hace salvajemente el amor. Por dentro llora y se tiene que desahogar. Carmen se retuerce de placer y felicidad.
Emilia llora con su diario
22 mayo de 1992 (viernes)
Estoy tan decaida pero el odio infinito que siento hacia ese desgraciado me ayuda a no hundirme. Me alegro de haber dejado el instituto, no soportaría pasar por esto todos los días. Con muletas y corsé hoy he ido al instituto porque tenía que hacer un trámite y tonta de mi en el fondo lo quería ver. Me dolía que él no me hubiera buscado pero claro... está feliz de la vida. Lo he visto abrazado y besándose a su nueva novia, la tal Carmen . Me ha hundido aún más. Yo sé que él me ha visto pero no me ha mirado y ella me ha sonreído triunfadora. ¡¡los detesto, díos cuanto los detesto a los dos¡, espero no tener que verlos a los dos nunca más. Al llegar a casa he tirado todo lo que me recuerda a ese cerdo, no quiero volver a escuchar en mi vida el nombre de Alberto Espona.






















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