viernes, 23 de octubre de 2026

Capitulo 1

 

(Emilia y Ángel)


Emilia  camina por la playa. Está muy triste.

--¿por qué me hiciste esto? ¿por qué? Si yo te quería tanto... Ángel, mi Ángel...¿por qué fuiste mi demonio?


La mente de Emilia  viaja unos meses antes. Ella estaba en la feria de navidad, había mucha gente y se topó con él. Él se disculpó muy seductora mente. La mirada de él la fascinó. No sólo porque era muy guapo, había algo en él que la arrastraba hacia sus brazos.

--¿qué te parece si para disculparme te invito a tomar algo?

Y ese algo acabó en la playa. En ese mismo lugar.

--hace frío, para estar aquí –dijo ella.

Él la mira muy sensualmente:

--si te abrazas a mi no tendrás miedo.

Emilia  lo mira con miedo.

--yo... es que... nunca he estado así con un chico...

--tranquila, no muerdo...

Los dos se quedaron abrazados en la arena mirando el mar. Ella lo mira a los ojos.

--es todo tan extraño pero siento que te conozco de toda la vida... yo...

Él la silencia con un beso. Ella se toca el labio aturdida pero feliz.

–¿Nunca te habían besado? –dice él.

Ella hace que no con la cabeza. Él la acaricia y va tumbándola al suelo y él se pone encima de ella.

--tengo miedo... es mi primera vez...

Las dulces palabras de él la tranquilizan.

--¿y no me darías ese regalo? ¿no sientes que me amas?

Ella lo mira feliz.

--sí...

--pues déjate llevar...



Después de comprobar que si era virgen, Ángel se sube los pantalones contento.

--nunca creí que de verás fuera el primero yo creí que...

Ella lo mira triste.

--¿creíste que era una cualquiera por entregarme a ti sin conocerte? Te juro que yo no sé que me pasó pero sentí que era el momento...

Emilia  siente que su primera vez ha sido tal y como ella quería aunque siente vergüenza y no se atreve a mirar al guapo chico.

Emilia  se viste con pudor:

--tranquilo que yo acepto mis responsabilidades... Pasó porque yo quise... No te voy a exigir nada... Si quieres no nos volveremos a ver.

Aunque de entrada solo fue una diversión, la ternura de la chica emociona a Ángel que con ternura la abraza y le dice:

--¿quién te ha dicho que no te quiero volver a ver? Nos acabamos de conocer y yo no te prometo nada pero si tú quieres... si me gustaría intentarlo...

Emilia  lo abrazó entusiasmada.


Desde aquel día Ángel se convirtió en el mundo para Emilia . Ella lo amaba con locura y para él era divertido estar con ella, poder hacerle el amor a diario. Emilia  está feliz por tener el novio más guapo de la ciudad y quiere lucirlo ante sus amigas. Ángel le gusta sentirse el centro de todo. El joven tiene 30 años y todas las chicas envidian a Emilia , Ángel se siente deseado y eso le gusta.. Ella está feliz y él se deja querer. 

“te amo, te amo” no deja de decirle ella y Ángel no deja de sonreír y de disfrutar del placer que le da su cuerpo.

Pasan todo el día juntos y la joven descuida sus estudios y es por eso, después de tres meses de intensa relación, que los padres de Emilia  le prohíben a su hija seguir con Ángel del que desconocían su edad y amenazan con denunciarlos. Emilia  los mira desafiantes.

--¿os olvidáis del día que es hoy? Yo tengo los 18 años.

Emilia  se enfrenta a sus padres y se presenta en el estudio en el que vive Ángel con maletas y todo.

--me he ido de casa, vengo a vivir contigo.

Ángel no se esperaba eso, no deseaba para nada vivir con Emilia  pero no quiere renunciar a ella y es que se lo pasa demasiado bien en sus brazos.





La convivencia es tensa. La casa de él es un desorden y él se aprovecha para tener sirvienta de día y amante de noche. Siempre que él llega de trabajar está de mal humor.

--¡esto es una porquería, a ver si aprendes a cocinar... Yo que yo te tengo que mantener pues al menos que me sirvas para algo¡

Emilia  siempre se va llorando a la cama y él vuelve a ella pero no para pedirle perdón sino para hacerle el amor de una forma cada vez más agresiva. Emilia  ya no ve a ese chico del que se enamoró a primera vista pero tiene miedo, no quiere volver a casa y reconocer que se equivocó. La convivencia de la pareja apenas dura dos meses. Ángel un día se va de trabajar y ya no regresa. Emilia  pasa unas horas angustiada pensado que tal vez le pasó algo... Alguien le pasa una nota por la puerta de parte de Ángel.

--creo que no te dije pero mi trabajo era temporal y ya terminó, vuelvo a mí casa con mis padres al pueblo. El estudio es de alquiler, si quieres seguir en él pues ten en cuenta que este mes aun no lo pagué y si no... pues en fin... –dice la nota.


Emilia  no da crédito a lo que ve y como no puede decirle nada a él le grita a una foto de él.

--¡así, tan de pronto¡ ¿cómo me puede dejar después de lo que hemos vivido con una simple nota? ¡ha sido el primer hombre en mi vida¡ ¡casi era mi marido¡ ¿y ahora que hago yo?

La madre de Emilia  iba casi cada día a verla para pedirle que volviera así que Emilia  no tiene nada que decir. Quien no la recibe bien es su padre. Emilia  lamenta haber perdido el respecto de su progenitor por un hombre que no merecía la pena.


He llegado el verano, Emilia  ha perdido el curso por culpa de Ángel. Emilia  rompe todas las fotos que tiene de su novio y las tira al mar para que el mar se lleve su dolor y lo poco que queda de ese amor.

--¿cuánto daño me has hecho¡¡pero te voy a olvidar... te voy a olvidar¡


Para tal de desahogar todo el dolor que lleva dentro, Emilia  se compra un diario y lo estrena insultando a Ángel y día a día escribe lo que siente con tal de desahogarse.




16 de junio de 1991:

Con Ángel viví un sueño que ahora se me ha convertido en pesadilla. Me ha salido trabajo, trabajaré todo el verano en un bar de Vilassar de Mar. Lo olvidaré, olvidaré a todos los hombres. Son una especie repugnante que debería estar extinguida, sólo sirven para hacer daño pero lo juro por mi vida y por mi honor que jamás un hombre se volverá a reír de mi, jamás un hombre me volverá a tocar. Los odio a todos. Ángel ha sido el primero y el último. Esto es un hecho. Mis estudios siempre han sido lo primero ahora no va ser diferente. Cuantas cosas que he perdido por culpa de ese desgraciado que no valía para nada. ¡lo odio¡ Por su culpa voy a tener que repetir... ¡Dios mío, que vergüenza¡ Por su culpa he quedado humillada y en ridículo... pero por mi vida juro que el curso que viene va a ser mi curso y que me voy a olvidar de los hombres. Nunca me interesaron, nunca ninguno me llamó la atención y no sé porque me tuve que fijar en ese desgraciado pero ahora todo vuelve a su curso... los hombres... ya ni me acuerdo... es más ¿eso que es?


Y pasa el verano en el que las heridas de Emilia  se curan pero no disminuye su amargura y su rencor hacia los hombres, rencor que olvida de inmediato el primer día de clase y se topa con la mirada de Alberto. Él le sonríe y ella se muere. Se sienta justo de detrás de ella y Emilia  se estremece al sentir su presencia.




--esta clase está llena de heavys –le susurra su compañera mirando un grupo de tres.

Ese grupo no es más que Alberto, su primo José y el amigo de ambos Tomás.

Los tres amigos están en la puerta de la clase esperando que llegue el profesor. Emilia  no le dice nada a su amiga Alfonsina pero suspira mirando al guapo chico.

Muy emocionada por Alberto, esa noche, Emilia  escribe en su diario:




1 de octubre de 1991 (martes)

Ya ha comenzado mi segundo COU (curso pre-universitario). Como los de letras éramos pocos nos han metido en un grupo de ciencias. Me siento tan rara, tan tonta por estar repitiendo pero no todo es malo. El dicho de que todos los hombres son iguales no es cierto. Al menos hay uno que es diferente y tal vez sea la excepción. Se llama Alberto y se sienta detrás mío. Aunque se ve muy infantil, muy alocado yo creo que también debe repetir ya que se ve muy mayor de cuerpo. Es todo un hombre y muy guapo. Nunca había visto un hombre tan guapo. Es impresionante... tiene una melena ondulada que se le mueve cuando camina y me mata... es que ya me tiene loca. Es moreno y de piel muy oscura. Nunca había conocido a un chico así y me encanta. Se ve tan tierno y a la vez seguro que es muy apasionado. Además es muy heavy. Lleva una pinta. Sólo por haberlo conocido ya merece la pena haber repetido. Espero que lleguemos a ser muy buenos amigos.

Por otro lado, esta tarde empiezo las clases para el carnet de conducir. Tengo tantas ganas. He ahorrado todo lo que he ganado este verano para pagarme el carnet y además me sobra el dinero para comprar el coche de mis vecinos, es viejito pero para una temporada irá bien. Estoy deseando de empezar a conducir. 


Al día siguiente, Emilia  llega a la clase. Alberto está en la puerta y no puede pasar. Alberto le sonríe y le cede el paso muy galantemente. Es muy tierno y simpático y Emilia  se muere por él.


El viernes a la salida de clase, Emilia  va al centro a tomar el autocar para salir de la ciudad y es que ese día es su último día de trabajo en el restaurante en el que ha pasado todo el verano. El primer autocar llega hasta Premiá de Dalt pero ella va a Vilassar de Mar que está más cerca. El autocar va lleno y por la tanto el conductor dice que los de Vilassar de Mar esperen al que llegue Detrás que no va a Premià de Dalt... Emilia  ignora que alguien la está siguiendo con la vista. En el autocar que no ha podido subir está Alberto con su primo Jose.

--¡ey mira... esa es de la clase¡ -- dice Alberto muy contento.

Jose ve algo en la mirada de su primo que no le gusta.

--¿no te gustará en serio, no? Si es para divertirte vale pero recuerda... nosotros los gitanos nos tenemos que casar con gitana.

--¡pero eso es una tontería, no vivimos como gitanos... nadie sabe que somos gitano¡

--a mi no me tienes que convencer, tú sabes que es así, mis tíos son muy intolerantes. Una cosa que es ya no vivamos como los gitanos de antaño y otra son las costumbres. A los tíos les gustaría que te casaras con Carmen , que es gitana como nosotros. Pero tenemos 17 años, hay que estrenarse y para eso sí están las payas que son muy golfas.

--¿y tú? ¿vas a ser lo que digan mis tíos? ¿te vas a casar con una gitana?

--pues, sí las mujeres de nuestra raza están para tomarse en serio y las otras como esa de la clase para divertirnos... uno no quita lo otro...

Alberto no dice nada pero mira a Emilia  de una manera especial.




Emilia vive en Mataró. Premià de dalt y Vilassar de mar, pueblos cercanos.

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