Emilia toma el volante muy alterada sin dejar de pensar en que hizo el amor con su amado. Se mira la cicatriz de la muñeca:
--él tenía la cicatriz de nuestra boda. Fui suya, fui suya, su sangre está dentro de mi. Es él.. es él...pero ¿porque no me reconoció?¡Porque me trató así. Era como si no me hubiera visto nunca¡
Alberto no sabe lo que le pasa y es que algo dentro de él le dice que no debe dejar escapar a esa mujer. Emilia se va y Alberto siente una gran angustia. Va hacia ella aunque su amigo gitano le pide que no lo haga. Emilia sale del campamento lentamente. Alberto se acerca a ella. Se miran, sus miradas se penetran. Se miran con ojos llorosos. Emilia para el coche y Alberto, desconcertado, huye al campamento. Emilia se va triste.
--¡esto es una locura, esto no puede ser¡¡pero no lo soñé. Es Alberto e hicimos el amor¡
Emilia necesita que alguien le dé una explicación conduce hacia su ciudad muy alterada.
Alberto mira a la mujer como se aleja sofocado. Su amigo está con él. Le pone la mano en los hombros.
--¿qué es lo me pasa, porque siento que debí ir con ella?
--¡No sabes quien es ella y no es solo tú, podrías exponer a todo nuestros hermanos, a todos les ha puesto muy nervioso que esa te reconociera, no sabemos nada de ella ni de ti... nosotros nos vamos¡
Alberto lo mira como un animal indefenso:
--¿me abandonáis?
-No, claro que no. Tú eres nuestro hermano y si decides seguirnos pues siempre tendrás tu lugar entre nosotros.
Alberto mira a su amigo y luego mira hacia donde desapareció entre el polvo el coche de Emilia . Está indeciso.
En el pueblo de Alberto, Manina pone flores en la tumba de su marido y su hijo. Acaricia la lápida con tristeza. Les habla a sus muertos.
--si no fuera por Emilia me hubiera quedado tan sola, ella ha sido una hija para mi.
Emilia espera a la mujer en su casa. Está muy angustiada. Manina al llegar a su casa se sorprende al verla tan nerviosa.
--¡está vivo, Alberto está vivo¡ --balbucea la joven.
Manina queda como en shock:
--¡¡pero hija, ¿como me dices esto?¡
--¡era uno de los gitanos del campamento en el que fui¡¡era él¡¡
Manina se lleva las manos al pecho:
--¡hija, eso no puede ser. Hay gente que se parece¡
Emilia está muy alterada:
--¡no, no¡¡es él, no sé porque él hizo como si no me conociera pero es él, es él¡¡¡tiene una cicatriz como la mía¡ --dice mostrando su muñeca.
--¡esta cicatriz es común entre nuestra gente¡
Emilia se pone muy nerviosa por no contar con el apoyo de la gitana.
--¡no puede ser que usted no me crea o ¿¡es que usted lo sabia?¡
--¿¡cómo me dices eso?¡¡yo sé lo que tú has sufrido por mi hijo durante años, jamás te habría hecho una cosa así¡¡no puede ser, no puede ser¡
--¡¡es él, es su voz, su piel... conozco su cuerpo... hicimos el amor muchas veces, tiene muchas marcas... tiene sus marcas de nacimiento¡
--¿pero estás segura?
--sí. Hicimos el amor y fue como antes. Es él.
--¿pero qué te dijo?
--nada, nada... es como si no me conociera.
--¿y porque no te dijo nada?
--¡No lo sé, por eso necesito que usted vaya conmigo, a ver si en mi cara es capaz de negar quien es¡
Ambas está muy alteradas.
El corazón de Emilia y Manina late con más fuerza que nunca a medida que se acercan al campamento. A las dos se le cae el mundo encima cuando ven que los gitanos se fueron. Emilia cae al suelo de rodillas.
--¿¿por qué?¡porque?¡¡aún no se tenían que ir, aún no se tenían que ir¡¡
Manina, que se había llenado de esperanzas, está destrozada pero procura hacerse la fuerte.
--venga, vamonos, ya no tenemos que hacer nada aquí.
--¡Yo no sé lo que pasa, pero Alberto está vivo y yo lo voy a encontrar... lo voy a encontrar¡ –dice Emilia.
Semanas después... Manina va a ver a Emilia en su casa, en esa casa en la que vivió sus últimas horas con Alberto. Manina está resignada pero Emilia está muy alterada.
--¿Aún sigues con eso? debes olvidarlo.
--¡no puede ser que usted no crea en mi pero yo le voy a demostrar que sí es cierto lo que le digo pero para empezar tenemos que exhumar el cadáver de Alberto¡ --Emilia .
--¡no hija eso sí que no... Alberto no está vivo, sino ¿por qué no está aquí?
--¡todo estuvo muy raro, el accidente era provocado seguro que querían matarme a mi y luego la desaparición de Carmen y Tomás... nadie ha sabido nada de él y luego ¿se acuerda de la extraña manera en la que apareció Carmen asesinada junto a ese hombre que era un criminal que a la vez ella había matado?¿Y porque llevaba una cicatriz como la mía?
--si pero eso no tiene nada que ver nada.
--¡no voy a descansar hasta saber la verdad. Alberto está vivo y lo voy a buscar hasta debajo de las piedras si es preciso¡
Manina cree que la joven está enloqueciendo del dolor. Emilia se marea y Manina la sostiene entre sus brazos:
--tienes que ir al médico, hija, últimamente te encuentras bastante mal.
Emilia la mira con la cara iluminada, se toca el vientre:
--creo que estoy embarazada, espero un hijo de Alberto... –dice ilusionada.
Manina se santigua muy angustiada.
Meses después... Emilia está en el hospital con un pequeño bebé en brazos.
--es un milagro, es un milagro. Alberto. Mi pequeño Alberto–dice Emilia llorando mirando a su hijo.
--es como si mi Alberto hubiera nacido de nuevo --dice Manina emocionada.
La feliz madre besa la cabecita de su bebé con cuidado. Su madre y Manina están con ella. La madre de Emilia está preocupada:
--tu padre viene de camino, que no lo sepa, que no sepa que ese bebé es de un gitano, que no sepa que crees que es ese gitano.
Emilia ni la escucha, mira a su hijo con amor y dice:
--¡mi hijo es hijo de Alberto, él está vivo, está vivo¡¡
Emilia mira a Manina y dice:
--¡mi hijo es su nieto, es su nieto¡¡¡¿es que no me cree?
Manina acaricia la cabeza del pequeño emocionada y dice:
--sí, claro que te creo. Tiene sus ojos yo sentí que era mi nieto desde el primer momento que vi a tu hijo. No sé cómo pero mi Alberto está vivo. Lo vamos a encontrar. Haremos lo que sea.
Las dos están muy emocionadas y la madre de Emilia las mira como si estuvieran locas.
Justo en ese mismo momento, la caravana de unos gitanos se dirige a esa ciudad, a Mataró , la ciudad de Emilia y donde se conocieron Emilia y Alberto. Alberto está muy nervioso desde que entró a esa ciudad.
--¿qué te pasa? –le pregunta su amigo.
Alberto mira esa ciudad con un nudo en la garganta.
--No lo sé, no lo sé.
Tiene miedo de decir que cree que él ha estado ahí por miedo a que se regresen. Siente que tiene que seguir a su corazón y su corazón le dice que ese es su lugar. El destino los lleva al descampado que hay detrás del instituto en el que estudió la pareja. Los gitanos se disponen a montar su campamento en el mismo lugar en el que Alberto perdió la virginidad. Alberto se sienta en el suelo, huele esa tierra. Los recuerdos se agolpan en su mente. Siente un fuerte dolor de cabeza y como una tormenta van apareciendo todos los recuerdos de su romance con Emilia . Se le desencaja el rostro.
--¡era ella, era ella... ahora lo entiendo todo¡ --dice pensando en esa mujer que vio meses antes.
Alberto está muy alterado y dice que se quiere ir, todos creen que se volvió loco.
Manina está en su casa. Alguien llama y va a abrir, casi se desmaya al encontrarse cara a cara con su hijo. Alberto la abraza llorando. Manina llora.
--¡hijo, estás vivo... ¡es verdad que está vivo¡
Alberto está muy alterado:
--¡Emilia , ¿¡donde está Emilia ?¡
Manina lo acaricia desconcertada:
--¡es cierto que estás vivo... cuando Emilia me lo dijo que no la creí pero te fuimos a buscar pero ya no estabas... ¡estás vivo, hijo¡¡Pero como ¿¡que pasó?
--¿¿dónde está ella?¡¿dónde está? ¿Sigue viviendo donde su bisabuela? He ido pero nadie me ha abierto¡¡tengo que verla, ella debe creer que soy de lo peor¡
Manina mira a su hijo emocionada:
--yo te voy a llevar con ella.
Alberto siente un volcán en su interior, hay tantas cosas que tiene que decir. Su madre lo lleva al hospital de la ciudad sin que él entienda nada. Se angustia.
--¿qué le pasó a Emilia ?¿qué le pasó?
Manina sonríe pero no dice nada.
Emilia está en su cama con su recién nacido. Alberto entra en ese momento y mira la escena conmocionado.
--¡Alberto... viniste, viniste¡¡
Alberto la mira como en shock:
--no esperaba verte así –dice triste.
Emilia lo mira emocionada:
--acercate... es nuestro hijo... no lo dudes... nunca ha habido un hombre después de ti.
Alberto se acerca a ellos. Mira a la mujer enamorado y al pequeño con cariño:
--no lo había dudado... te amo, yo...
--No digas nada.
La pareja se besa. Luego él mira a su hijo con cariño:
--¿puedo... ?–pregunta nervioso.
Con mucho cuidado, Emilia pone el bebé en brazos de su amado:
--se llama Alberto, por ti... creí que lo tendría que criar sola..
Alberto llora al tener a sus hijo en brazos. Manina está con ellos.
--pero hijo, ¿qué pasó?
--No sé, tuve un accidente, perdí la memoria. Sólo Carmen estaba conmigo y la mataron pero ahora no mamá, no quiero hablar de eso, ahora quiero estar a solas con mi mujer y mi hijo.
Alberto y Emilia no dejan de mirarse enamorados. Manina los deja solos. Alberto se sienta en la cama al lado de ella y con el bebé en brazos:
--eres mi mujer, unimos nuestras sangres.
Ella lo mira enamorada:
--hasta la muerte.
--¿me amas?
Ella lo acaricia:
--claro que sí, siempre te amo y más ahora que he llevado a tu hijo en mi vientre.
--pero yo ya no podría vivir como antes... soy gitano, me gusta la vida errante, ver el cielo y las estrellas, sentirme libre... No quiero dejar esa vida...
--no tienes que hacerlo, no tienes que hacerlo.Yo te seguiré donde me lleves, yo y nuestro hijo iremos contigo siempre.
Los dos se miran entre lágrimas y se besan.
--te amo, te amo –susurran los dos.
Días después... se celebra una gran fiesta gitana en el campamento gitano en el mismo lugar en el que Emilia y Alberto hicieron el amor tantas veces años atrás. Emilia y Alberto están en un altar se celebra su boda. Manina está con su nieto en brazos.
--hermanos gitanos, estamos hoy celebrando la unión en matrimonio de nuestro hermano Alberto y de nuestra hermana Emilia . Oye hermano este pan, símbolo de prosperidad, así como este vino, símbolo de vida y de esta sal, símbolo de pureza, nosotros lo ofrecemos hoy a ti hermano Alberto y a ti hermana Emilia ...
La pareja come un poco de pan. Todos los gitanos alzan los brazos en señal de que ya son marido y mujer. Alberto agarra a su amada con pasión y la besa. Luego bebe vino y comienza una gran fiesta. Todos bailan y celebran. A pesar de no estar acompañada de sus padres, Emilia está feliz por haber encontrado una verdadera familia, baila para su amado que la mira seductor. Tras recibir felicitaciones de todos entre baile y baile, Alberto agarra a su hijo en brazos y abraza a Emilia .
--que linda te ves de gitana, bailas como si lo hubieras hecho siempre.
--soy gitana, no sólo porque uní mi sangre con la tuya sino porque llevé a tu hijo en mi vientre.
Los dos se miran, se sonríen y se besan entre los festejos de su pueblo.
FIN
(Alberto con su hermano gitano por diez años y su primo)




























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