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Alberto mira a Emilia con dolor y también vergüenza. Le duele sentirse humillado por la madre de su chica. Irene está furiosa, finalmente es Emilia la que dice:
--¿¿¡pero que es lo que te pasa?¡¡ ¿¡como le hablas a Alberto así¡? --Emilia .
--¿¡y se puede saber porque tú defiendes a este gitano?¡ --Irene.
Emilia se acerca a su chico al que abraza con orgullo. Alberto siente que ese es el abrazo más dulce de su vida. Siente el apoyo de ella y ese es su mayor triunfo.
--¡Porque este gitano es mi novio¡ -- dice Emilia con altivez.
Irene no da crédito a lo que oye, se le desencaja el rostro.
--¿¡pero que dices, hija, esto no puede ser?¡
--¿porque no? --Emilia .
--¡Porque es un gitano y los gitanos son ladrones, me robó el bolso¡ --Irene.
--Me duele que seas tan intolerante mamá. Alberto es mi novio y te guste o no voy a salir con él.
--¡eso ni lo creas, tú por lo pronto entras para casa.... ya verás cuando se entere tu padre... te va a quitar la tontería de un buen bofetón¡
Tras esas palabras, Irene quiere arrancar a su hija de los brazos del guapo gitano pero la pareja está abrazada bien fuerte y no se separa.
--hija, no me hagas enfadar... entra a casa, tú y yo tenemos que hablar.
--¡no, ahora voy a pasear con mi novio. Luego hablamos¡
--¡tú harás lo que yo te diga que para eso soy tu madre¡
--ya no soy una niña chiquita, ¡no voy a hacer lo que tú digas¡
El policia los interrumpe:
--si no va a poner ninguna denuncia...
--perdone las molestias, vayase –dice Irene.
Alberto mira a su chica con cariño. Teme que si la deja ir ya no la vuelva a ver pero tampoco quiere crearla problemas con su madre.
--será mejor que vayas con tu madre, no quiero que te metas en problemas por mi culpa –Alberto.
--¡No, mi madre puede esperar. Yo quiero estar contigo¡
Se miran frente a frente. Él la acaricia con mucho amor:
--te llamo luego, nos vemos esta tarde –Alberto.
--pero...
Él la mira con ternura, la suelta. Irene agarra a su hija con fuerza y se la lleva a su lado:
--¡ya has oido a este gitano... no quiere que vayas con él... seguro que se va con su complice¡ --Irene con desprecio.
--¡basta ya mamá. Me avergüenza ser tu hija¡
Irene la abofetea. Emilia la mira con rabia.
--señora, no creo que esa sea la manera de arreglar las cosas. Si usted me dejara explicarle –Alberto.
--¡tú no tienes nada que explicarme, gitano¡ --dice Irene con desprecio.
Irene mira al chico con repulsión y va empujando a su hija para que entre.
--te veo esta tarde, te amo –dice ella.
Él no dice nada, pero asiente con la cabeza triste. Cuando se cierra la puerta del portal una lagrima asoma por su mejilla del gitano.
Alberto se refugia en Jose.
--te lo dije, pero tú no querías escucharme. Yo te quería evitar esta humillación. Esos payos son todo así, si me hubieras hecho caso... --Jose.
--pero yo la quiero y ella también.
--¿después de haber visto como su madre te ha tratado?¿crees que es posible algo entre vosotros?
Alberto no dice nada pero mira a su primo lloroso.
--Convencete, Emilia no va a enfrentar a sus padres. Por mucho que diga que te quiera no va a dejar su mundo por ti ¿o crees que le importes tanto? --Jose.
Alberto le gustaría pensar que Emilia defenderá su amor por él por encima de todo pero está seguro que no querrá saber nada de él, además es consciente que él en su lugar no sería capaz de enfrentarse a su familia.
--¿porque el mundo es así?¿porque el amor no lo puede todo? --Alberto.
--Porque así está escrito y así debe ser. Las payas con los payos y los gitanos con las gitanas. Es una ley universal y no debe ser cambiada.
Alberto está muy triste.
Reinaldo llega a su casa avisado por su esposa que le ha explicado la situación. El hombre golpea a su hija y porque Irene se pone en medio sino acabaría con ella.
--¡has enlodado mi apellido, eres una vergüenza, no te bastó con escaparte con un hombre sino que ahora me haces esta afrenta... no volverás a ese instituto de perdición, empezarás a trabajar y ni sueñes con salir con ese ladrón... nunca una hija mia saldrá con un gitano¡
Emilia se enfrenta a sus padres:
--¡yo estoy enamorada de Alberto, es un chico maravilloso, mejor que vosotros. Me dais vergüenza. Me avergüenza ser vuestra hija¡
Reinaldo se aguanta las ganas de golpear a su hija. Irene habla:
--¡ese sucio gitano te ha lavado el cerebro, Dios mio... seguro que te usó para robarnos¡
--¡no digas tonterías mamá¡
--¡a tu madre no le hablas así¡ --dice Reinaldo golpeándola.
--Alberto no es un ladron, sus padres son gente buena. ¡los gitanos son gente como nosotros, y mejores que vosotros¡ --Emilia .
--¡escuchame bien lo que te voy a decir –dice Reinaldo amenazante-- mientras vivas en mi casa, mientras sea yo el que te dé de comer no vas a salir con un gitano y punto¡
Reinaldo da por zanjado el asunto y se da va de la casa dando un buen portazo. Emilia mira a su madre llorando.
--es por tu bien hija, ya verás como el día de mañana nos das las gracias.
Emilia no dice nada y se encierra en su cuarto dando un portazo.
Irene enciende una vela cuando una imagen Sagrada.
--¡Díos todo poderoso, ilumina a mi hija. No dejes que la alejen de tu camino... protegela de malas influencias... alejala de ese ladrón que es el mismo demonio...¡
La mujer se santigua como toda una beata.
Alberto llega a su casa todo triste. Se encierra en su cuarto. Aunque no quería hablar de lo que pasa, Manina se da cuenta y se acerca a él.
--Sufres por Emilia , ¿verdad? Yo ya te dije que ese amor no te haría bien. Nunca debiste posar tus ojos sobre una paya.
Alberto mira a Manina lloroso:
--tu y papá la tratasteis, y a pesar de que nos os gusta que salga con ella no la humillasteis.
--¿¡dime quien te ha humillado?¡
Lleno de rabia, Alberto dice:
--¡su madre, me vio y me acusó de ladrón solo por ser gitano¡¡nunca había pasado tanta vergüenza¡
Manina besa la mano de su hijo:
--¡somos gitanos y honestos no somos nosotros lo que debemos pasar vergüenza sino esa señora que no ve más allá de sus ojos¡
--¡pero yo amo a Emilia ¿es que eso no es suficiente?
--No, no lo es. Yo te lo dije, los padres de esa niña no la dejarán que sea tu novia. Es mejor así, los dos ibais a sufrir mucho. Emilia se ve muy buena chica y sé que ahora lo debe estar pasando muy mal pero no podemos enfrentarnos al destino...
--¡pues yo no lo acepto¡ --dice él lloroso y golpeando la cama con rabia.
Manina lo abraza y él llora en sus brazos.
Irene se queda de piedra al ver a su hija con una maleta.
--¿que significa esto?
--me voy a vivir con la yaya Casimira. Estoy segura que ella me va a dar el apoyo que tú me niegas, que tú y papá me negais.
--¡no puedes pasar por encima de nosotros¡
--claro que puedo.
--Pero la yaya es mayor.
--Por eso. Yo la cuidaré y así no os molestaré. Yo haré mi vida y no llenaré más de vergüenza a ti y a papá. Aunque sois vosotros los que os debéis sentir avergonzados.
--¡no puede ser que te alejes de nosotros por un gitano¡
--No me voy por un gitano, me voy por amor. Lo siento pero tú y papá teneis un problema serio, mientras no os libereis de vuestros prejuicios no volveré a esta casa. No quiero unos padres como vosotros que a mí sí me llenan de vergüenza.
Irene se pone ante la puerta para que su hija no salga.
--¡no pongas las cosas más dificiles. Papa y tú no aceptais a Alberto pues me voy¡
--¿y crees que con la pensión de la yaya vas a vivir como estas acostumbrada?
--pues trabajaré, haré lo que sea pero no dejaré a Alberto.
-eres una egoísta, solo piensas, en ti... me abandones por un gitano que no te hará feliz que te dejará cuando se canse de ti...
--adios mamá.
Irene llora pero aunque, le duele, su amor por Alberto es más fuerte y Emilia abandona su casa con maleta en mano.










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