Emilia lleva a Alberto hasta su casa. Viajan por la carretera que está desierta.
--he sido una noche salvaje, pero es ya muy tarde. Me da pena que me tengas que acompañar hasta casa, esto no es de hombres. Debería acompañarte yo.
--Son las tres de la mañana, ya no hay tren. Ni modo que te quedes en la calle.
Los dos se miran con complicidad.
--Nos lo hemos pasado bien ¿no?
--si, estoy muy contenta.
Él apenas dice nada y es que tiene una cara de felicidad. Ella no dice nada pero tiene miedo que esto haya sido el comienzo y el final. Él le pide que lo deje frente a la estación de su pueblo (Vilassar de Mar).
--es ya muy tarde, me quedaré más tranquila si te dejo en la puerta de tu casa... ¿o es que no quieres que sepa donde vives?
–como quieras.
Él sonríe y le va diciendo por donde tiene que pasar. Se sienten muy contentos pero les da pena tener que despedirse.
--¿Nos vemos mañana? Podemos quedar en el instituto.
--teniendo yo coche no tiene caso, te vengo a buscar... ¿o es que no te gusta como conduzco?
Los dos se miran divertidos. Se besan, concretan su cita y el chico sale muy contento. Ella no se va hasta que Alberto entra en la casa.
La madre de Alberto lo espera despierta. Él no tiene ganas de sermones y se encierra en su cuarto. Se saca la camisa y se tumba en la cama radiante. Aún le dura el placer. Se siente el mejor, más importante... Se pone las manos bajo los brazos y sonríe con orgullo:
--hombre, ya soy hombre. Me he estrenado antes que muchos de mi edad. Emilia me ha hecho hombre...
Alberto sonríe sintiéndose importante. Se acaricia los labios y se estremece pensando en las emociones que ha vivido apenas hace un rato. Se queda dormido enseguida.
A Emilia la esperan sus padres. Él la recibe a gritos. La agarra del brazo:
--¡que has estado haciendo¡¡ ¡te dimos permiso hasta las doce y mira a que horas llega... hueles a macho... ya estás comportándote otra vez como una perdida¡
--¡sí estoy enamorada y no me avergüenzo¡
El hombre la abofetea:
--¿y te atreves a decirmelo en la cara?
La madre pone paz y la manda a la habitación.
--¡pero que sepas que estás castigada. Yo no voy a permitir que vuelva a enlodar mi apellido¡ --padre.
Emilia mira a su padre desafiante, la madre tiene miedo. No quiero que la historia se vuelva a repetir, que Emilia se enfrente a ellos otra vez por un hombre.
La chica vive el momento más feliz de su vida. Está ansiosa y se desahoga en su diario.
20 de diciembre de 1991 (viernes)
Ha estado la noche de mi vida. HA sido tan increíble que no me lo creo. Soy tan feliz que tengo miedo pero hoy he tocado el cielo y no me importa el mañana. Me he arriesgado y he ganado. Lo he amado, he sido la primera mujer en la vida de Alberto. Soy tan feliz, ninguno de los dos podrá olvidar esta noche. Hemos hecho el amor y en mi coche. Lo he estrenado de la mejor forma posible. Me ha gustado verlo tan ansioso queriendo descubrir mi cuerpo, no se ha querido perder detalle. Me ha gustado sentirlo mio, verlo desnudo. Sin ropa es aun más bello. Hemos quedado que nos veremos mañana... No sé que somos si estamos juntos o no pero estoy feliz y él tenia una carita de felicidad. Para los chicos es muy importante su primera vez, como que les corre prisa. Cuando antes más hombres se sienten. Yo estoy orgullosa de haber sido la primera... Me he sentido increíble y más que por placer en hacerlo por estar con él. Aún me cuesta creer lo que ha pasado. Francamente no creía que tener coche me fuera tan útil. No esperaba que fuera este el paseo que me proponía el pícaro de Alberto. Estoy tan agitada. Estoy tan feliz que no creo que pueda dormir. Vuelvo a estar con broncas con mis padres, me van a castigar por llegar tarde pero no me importa, cualquier precio que tenga que pagar merecerá la pena después de la noche que he pasado.
Alberto, al día siguiente, espera delante de su casa a que llegue su chica. Su madre lo expía por la ventana preocupada y él se aparta un poco para que ella no sepa con quien se va. Tiene algo escondido en la cazadora. Pasa ya la hora en la que habían quedado y es que él se ha entretenido para comprar eso que tiene escondido. Muchas cosas pasan por su mente, que Emilia no lo haya querido esperar, que solo se quisiera divertir, que la haya decepcionado... Los minutos se le hacen eternos. Cada minuto que pasa es una puñalada para él. La realidad es muy distinta y es que sus padres no la dejan salir.
--¡estás castigada, no puedes hacer lo que se te pegue la gana¡ --padre.
--Tengo que ir a casa de una amiga, tenemos que hacer un trabajo.
Padre e hija discuten largo rato.
--¡haz lo que se te dé la gana –dice él finalmente--¡No sé a quien se parece tu hija¡ --dice el hombre mirando a su mujer.
Emilia se va antes de que sus padres le puedan decir algo. Los deja discutiendo.
A Alberto se le ilumina la cara al reconocer el coche de la chica. Ella aparca el coche. Se miran y se sonríen.
Él va corriendo hacia ella y en cuanto sale la besa. Él se abre la cazadora y le da una rosa. Ella la toma emocionada. Se lo agradece con un beso.
--creí que no ibas a venir... --dice él nervioso.
--he tenido una bronca en mi casa.
--espero que no sea por mi culpa. –Claro que no...
Él la toma de la mano y muy dulce y nervioso le pregunta:
--no sé lo que pienses de mi, de lo de anoche, de nosotros... ¿te gustaría salir conmigo?
Ella le sonríe, lo acaricia:
--de ti pienso que eres un chico increíble, de lo de anoche que fue lo mejor que me pasó en la vida y de nosotros... pues que estoy reenamorada de ti y que espero que estemos juntos toda la vida.
Alberto la escucha emocionado.
--eso quiere decir que...
--sí, claro que quiero salir contigo..
Los dos jóvenes se dan a dar una vuelta por el pueblo tomados de la mano.
--¿sabes que yo nací aquí, en tu pueblo?
--No, no sabía ¿y eso? ¿no había hospital en Mataró? --Alberto.
--Pues no sé, lo que pasa es que el médico era de pago y atendía aquí...¿y tu familia es de aquí?
Alberto se pone nervioso y para cambiar de tema le pregunta:
--¿No tienes más familia?¿vives tú sola con tus padres?¿tienes abuelos?
--Pues no, sólo conocí a los padres de mi madre que son de Vilassar de Dalt, aunque se conocieron aquí. También iba a tener un hermano, pero murió en el parto... Murió aquí...
Alberto no quiere hablar de su familia y por eso va haciendo preguntas sobre la de ella., van caminando mientras se van besando y ella va hablando.
--Mi bisabuela sí que vive, vive en Vilassar de Dalt... --Emilia .
--¡¿tú bisabuela?¡
--Pues sí y no te creas que es muy mayor, es que tuvo a mi abuelo con 14 años. Ahora tiene 94 años pero está estupenda... Mi abuelo murió joven. Mi madre era muy niña, mi abuela murió este verano con 81. Es la que vivía con ella. Mi bisabuela es mi madrina y ahora está muy sola. Ya en el pasado tuve problemas con mi padre y ahora que está sola me dijo que si quería me fuera a vivir con ella... Me da pena por mi madre pero así tendría más libertad para verte.
--Si, si es mi mayor podríamos hacer el amor ahí más cómodos. Seguro que no se entera--dice con cara de picaro.
Ella le sonríe:
--de eso ni hablar, en mi coche sí. pero no en casa de mi bisabuela...
--¿vamos a ahora?
--¿donde?¿a casa de mi bisabuela?
--claro que no... tengo ganas de volver a hacerlo –dice excitado.
--te tendrás que esperar a la noche... ahora nos podrían ver…
–dame un adelanto… venga que te gusta…
Él guiña el ojo y ella se derrite. En una calle tranquila ella se arrodilla ante él y le da lo que busca. Alberto la mira satisfecho. Los dos van caminando y hablando hasta la hora de comer. Se despiden cerca de casa de él.
Alberto ya no puede eludir las preguntas de su madre que ante su padre le dice.
--Tú estás en malos pasos. No me vayas a dar un disgusto... ¿no me digas que sales con una paya?
La mujer está muy enfadada, Alberto está asustado, no sabe qué decirle a su madre.









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