viernes, 23 de octubre de 2026

Capitulo 3



La sensualidad infantil de Alberto enloquece a la joven. Alberto se ve muy hombre, muy varonil pero a penas casi es un niño y se comporta como tal. Ya ha perdido la vergüenza y hace muchas veces el tonto ante Emilia . Se ha dado cuenta que a la chica le divierten sus locuras. Alberto, siempre que descubre a Emilia  viéndolo, sonríe y ella se muere de la vergüenza y la emoción. A Alberto le encanta jugar con el borrador del aula y ese día así porque sí lo lanza por la ventana. Emilia  le ríe la gracia y Alberto se siente importante.



Antes de irse a dormir, el último pensamiento de Emilia  y Alberto es para el otro. El uno cada vez está más interesado en el otro. Mientras que Emilia , al darse cuenta que no es tan mayor como parece, lo siente cada vez más cercano, al guapo gitano le pasa lo contrario. Tumbado en la cama medio desnudo, Alberto se acaricia sus labios que están secos pero tienen muchas ganas de ser mojados.

--que rico sería conocer el sabor de unos labios... de sus labios... Emilia , ¿será que te gusto?¿te gustaré aunque sea gitano? ¿le darás tu importancia a la diferencia de raza como mi familia? Se ve una chica muy dulce y estoy seguro que le gusto... Lo siento pero... Es una chica tan linda y mayor que yo... puede tener a cualquier chico que quiera... ¿por qué se iba a fijar en mi que de hecho ni siquiera he cumplido aún los 17? Ella es tan mujer y yo en cambio soy un pobre tonto sin experiencia..Seguro que se ríe de mi si sabe que nunca he besado a una mujer, que soy virgen. Cuanto me gustaría que ella me enseñara todo lo que sabe pero estoy seguro que no soy el tipo de hombre que le gusta, ella se ve tan mujer, tan hembra.

Siente una emoción y una angustia especial. Se pone una mano en el pecho:

--¿pero porque algo dentro de mi me dice que sí, que ella es la mujer que me toca como destino? Aunque a mis viejos les de un infarto, aunque les parezca un traidor por unirme a una mujer que no es de mi raza... Emilia , Emilia .

Siente vergüenza al recordar todas las veces que en el instituto se han burlado de Carmen  por ser gitana.

--A Emilia  no le importa, yo sé que le dará igual si soy gitano o no. Seguro que ni se lo ha planteado.

Aunque eso le hace tener esperanzas con la joven, algo lo angustia:

--¿y sus padres? Si los míos no van a querer que me una a una paya. Los suyos tampoco la van a dejar que salga con un gitano. Ella es mujer, lo va a tener más difícil. No se va a enfrentar a su familia por mi, no lo hará.

Los ojos del gitano se llenan de lágrimas seguro que su amor es imposible.

--será mejor seguir en las sombras, que sea ella la que decida luchar por mi. Yo no me atrevería, soy demasiado poco para ella y no soportaría un no pero si ella me diera el sí.

Alberto se abraza a la almohada lloroso:

--eso no va a pasar, no va a pasar. Nunca la voy a tener, ella está demasiado alto --dice con tristeza.






Alberto y Emilia  no se ven hasta la hora del recreo. Él la va a buscar al aula seguro de encontrarla. La joven está estudiando para sacarse el carné de conducir. Él se le acerca. Le mira el libro.

--seguro que apruebas en seguida... ¿y el coche?¿tienes?

--Eso no es problema, el coche ya me está esperando.

Alberto se arma de valor y muy nervioso le dice:

--pues cuando tengas el carné me tienes que dar una vuelta... ¿vale?

Alberto está muy sofocado, teme que ella le diga que no pero para Emilia  esté es el mayor aliciente que se jura a sí misma que se sacará el carné en un tiempo record.

--claro que sí, tú serás el primero al que llevaré en mi coche.

Los dos se miran y suspiran. Jose y Tomás llegan con ojos de degenerados. Jose se molesta al ver a su primo coqueteando con la chica y lo fulmina con la mirada.

--déjalo ligar tranquilo. –Tomás.

--Lo hago por su bien, yo lo veo muy ilusionado y no quiero que sufra. nunca podrá haber nada serio entre mi primo y esa tipa.

--bueno, a lo mejor sólo se quiere divertir.

--No lo creo,  conozco a mi primo como a la palma de mi mano. Le veo en los ojos que está enamorado.

Tomás mira a Emilia  con cara de degenerado:

--pues no tiene mal gusto, es la más guapa de la clase... y a ella le gusta él... los hay con suerte.... Esta lo estrena cualquier día de estos... yo que te lo digo...

A pesar que Tomás le pide que los deje tranquilo, Jose llama a su primo. Alberto se le acerca con miedo, sabe lo que le va a decir. Emilia  los ve discutir pero no oye nada de lo que pasa. Tomás trata de calmar a Jose.

--¿¡se puede saber qué es lo que haces?¡ --Jose.

--sólo estábamos hablando... ¿es que tampoco puedo hablar con ella? –Alberto.

--¡No le la puedes tomar en serio y tú cada día estás más pillado por esa¡

Alberto está harto de que su primo le quiera poner trabas a su corazón y se va de el aula triste. Jose lo sigue.





Alfonsina llega muy contenta y le dice a Emilia :

--¿¡cómo crees?¡ Ayer me acosté con Tomás.

--pero si él ni te mira…

--bueno, ya sabes como son los hombres...

--¿y a ti no te importa?

--Es que es tan guapo... y tampoco era mi primera vez...

--si pero...

--¿A poco si Alberto te pide de hacerte el amor le vas a decir que no aunque luego él ni te mire?

Emilia  trata de disimular.

--¿Alberto?

--conmigo no te hagas la tonta, a ti te gusta él y a él le gustas tú.

--¿y porque no se me declara?

--No sé, te tendrá miedo pero que le gustas, le gustas.

--No sé, a veces noto que si pero a veces... Yo creo que no... que no soy su tipo de mujer...

--¿pero a ti te gusta?

--Pero no me gustaría que me usara, acostarme con él y que luego él ni me mire...

--pues tu eres tonta.





Alberto ha entrado en el lavabo. Se le escapan las lágrimas. Se limpia la cara con rabia. Jose entra en ese momento. Alberto lo mira molesto y se pone a hacer pis. Jose hace lo mismo.

--tú y yo siempre nos hemos llevado bien, como hermanos. No quiero que nos enfademos por una mujer.

--es que tú no me quieres entender.

--¿¡pero que es lo que te tengo que entender? ¡te gusta ella y te quieres divertir, pues vale pues hazlo, acuéstate con ella pero que te quede claro que no puede haber nada serio entre ella¡

--¿¡porque?¡ ¿¡porqué yo soy gitano?¡

--¡por favor... sus padres te van a despreciar. Aunque le gustaste ella no se va enfrentar a su familia por ti¡

Alberto se sube la cremallera y dice:

--¡pues te juro que si ella da el primer paso, si a ella no le importa nada no voy a ser yo quien la rechace por una estupidez¡

Alberto sale algo alterado. Entra en la clase algo angustiado. Escupe por la ventana lleno de rabia. Eso le da un aspecto salvaje al chico que enloquece a Emilia . Además va muy desarreglado. Lleva unos jeans muy viejos y la camisa por fuera... Emilia  lo encuentra muy sexy... Lo desea y lo está amando...



Animada por lo mucho que le atrae Alberto y por la promesa de llevarlo en su coche, Emilia  le pide a su padre que le permite hacer las practicas a la vez que la teórica.

--¿¡pero que tontería es esta?¡ --padre.

--mucha gente lo hace, así es más rápido.

--¿y cual es la prisa?

--es que me hace falta el coche.

--Pues estudia duro y así te lo sacas pronto.

Emilia  se queda un poco triste pero no se deja vencer, está decidida a luchar duro para sacarse el carné muy pronto.






Los días van pasando, Emilia  se queda siempre en la clase a la hora del patio estudiando para el carné de conducir. Alberto habla con ella especialmente cuando su primo no está. Ese día logra darle esquinazo y va a la clase con el desayuno. Ella se sorprende al verlo.

--¿¡que haces aquí?¡ ¿por qué no has ido con tus amigos?¡

él no sabe qué decirle y es que no se quiere delatar.

--¿te distraigo? tu sigue estudiando... haz como si yo no estuviera...

Ella sonríe. No dice que nada para que no se vaya pero sabe que no se podría concentrar teniéndolo cerca ya que le gusta demasiado.

--¿cómo lo llevas? –le pregunta él.

--pues espero que bien, estoy tan nerviosa. Mañana tengo el examen.

Emilia  sabe que se está jugando mucho, se juega un paseo con el guapo gitano y por eso le urge aprobar.

--pues entonces no te distraigo más.

Alberto disfruta solo por estar cerca de su amada. Se queda detrás de ella comiendo. Ella hace la que estudia para que no se vaya, le gusta tener a su vera. El joven eructa sin querer bebiendo una lata de coca-cola. Ella se gira. Él se ruboriza.

--lo siento, no lo volveré a hacer –dice él con vergüenza.

Ella le sonríe con ternura. Luego vuelve a hacer que estudia. Alberto está muy sofocado.

--¡eres un imbécil –se dice—se va a creer que a parte de un niño estúpido eres un cerdo.. así nunca te va a hacer caso¡¡

Ella se da cuenta que él se siente mal, se levanta para irse, entonces para retenerlo a su lado le habla de sus clases de griego. Que las hace en una clase privada porque es la única alumna y que la profesora no le da tiza. Tienen pizarra pero apenas tiza.

-- casi escribo con los dedos.

--ah, pues yo te voy a buscar una y te la guardas solo para la clase.

para ella es un gesto muy especial que él se tome esa molestia de ir a conserjería a pedir una tiza nueva. Llega muy contento con la tiza y se la entrega muy galantemente. Ella la recibe como si fuera un tesoro. Él ve llegar a su primo con Tomas y le desea suerte en su examen de conducir. Y se va. Ambos se miran de una manera muy especial. Se gustan y mucho.


Emilia  hace el examen nerviosa. Se concentra y es que estar a solas con Alberto en su coche es vital para ella. Se le cae el lápiz a cada momento.


Alberto no cree que Emilia  se acuerde de su promesa pero ese día se viste con lo mujer que tiene para seducir a la mujer. Viste con unos pantalones de cuero negros y Emilia  se muere de deseo al verlo. Lo ve más sexy y seductor que nunca.

--¡me tiene loca, es guapísimo¡ --se dice alterado.

Él se le acerca y el corazón de los dos late fuertemente.

--¿¡cómo te ha ido?¡

--he aprobado –dice ella.

Él le da dos besos en la mejilla para felicitarla. Son dos besos que a los dos les q uema el alma y los estremece. La sangre de ambos hierve. Se sonríen.

--acuérdate que me tienes que dar una vuelta en tu coche cuando tengas el carné.

Ella no le dice nada y él cree que no quiere, en realidad ella es lo que más desea y no piensa en otra cosa.




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Capitulo 23

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